De la segunda a la tercera fiesta de Pascua 1 estudio
Milagros 1 estudio
De la segunda a la tercera fiesta de Pascua
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PER110
La curación del siervo del oficial romano
El artículo explora la curación por Jesús del siervo de un oficial romano en Cafarnaún, una demostración de fe extraordinaria y de la autoridad de Jesús sobre todos los pueblos.
San Lucas 7.1-10 (Reina-Valera 1909) :Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo, entró en Capernaum.Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org
Milagros
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MIR012
Curación del siervo del centurión
El artículo explora la sanidad del siervo del centurión, relatada en los Evangelios de Mateo y de Lucas. El centurión demuestra una fe excepcional, esperando una sanidad por la palabra de Jesús. Los relatos difieren en los detalles de la interacción, poniendo de relieve la humildad y la respetabilidad del centurión y la compasión de Jesús.
San Mateo 8.5-13 (Reina-Valera 1909) :Y entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:Mas los hijos del reino serán echados á las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org